Archivo de la categoría: Técnica

LINUX «dos meus amores»…

Hace bastantes años anduve trasteando con el sistema operativo Linux, en una relación de amor-odio que acabó en una absoluta y total indiferencia. Años significan años, me refiero a las épocas trogloditas de la informática en las que proliferaban los procesadores i8088 e i80286. Las instalaciones crudas, la dificultad de instalación de periféricos, los programas de aspecto carpetovetónico, etc… me hicieron dejar de lado el Linux. Además se añadió otro factor: la aparición de las cámaras digitales y el procesamiento del RAW. Eran épocas gloriosas en las que el RAW se revelaba a golpe de comandos e interruptores dentro de una consola. Gimp, el sucedáneo de Photoshop arrancaba por esos tiempos, aparecieron entornos gráficos para procesar el RAW: DcRaw, UfRaW… pero no eran rivales del Adobe Camera RAW (ACR) del entorno Windows, al menos en comodidad y eso que llaman «flujo de trabajo amistoso y rápido».

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El Raspberry Pi. Un nano ordenador que hace cualquier cosa y más… Tiene varios «dongles» puestos: WiFi, Bluetooth, teclado y ratón inalámbricos…

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Tiempo: transformando unidades y algo sobre el ajuste de blancos.

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Quien use sistemas digitales para sus fotos y piense que al hacer una foto (sea en JPG o en RAW) queda lista y planchada está bastante equivocado o es que nos intenta vender aquello de que «…yo nada más uso niveles del Photoshop para dejar la foto lista». No, no es el caso, y la foto será previsiblemente un churro.

El la época analógica las emulsiones estaban lo suficientemente calculadas como para que se llevasen a laboratorio y saliese la foto «planchada» prácticamente de forma automática. Eso si, los matices, el color, el grano, la densidad y otros factores dependían de la marca de la película, lo que hace ver que ya -en aquellas épocas- el resultado final era siempre una aproximación a la realidad de la escena. Sigue leyendo

Un sistema de iluminación por 10 euros.

La luz fluorescente -pese a sus problemas de carencia en el espectro cromático- siempre me ha gustado para iluminar bodegones. Es muy suave (incluso «a la brava»), homogénea y fácil de controlar. Algunos de mis bodegones están hechos en una cocina con iluminación fluorescente pero, el caso, es que no quiero hacer virtud de andar transportando todo a la cocina de mi piso-estudio para sacar una foto; quería un sistema de iluminación fluorescente para usar en un mini plató que tengo habilitado para fotografiar cosas pequeñas.

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Para hacer la foto reboté la luz fluorescente en una cartulina blanca. Esto permite controlar la luz en la parte menos iluminada y aclarar las sombras. Nikon D800 y Tamron 90mm/2,8 macro.

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Nikkor 24 85mm 3,5/4,5 AFS (no VR)

Hace ya bastante tiempo se me pasó la fiebre del 2,8; me refiero a usar objetivos cuya máxima apertura sea ese valor. Está bien que un objetivo sea luminoso pero los tiempos cambian y las cámaras digitales actuales no tienen nada que ver, en funciones, con sus ancestros analógicos. La «luminosidad» la podemos controlar, hoy en día, aumentando el valor ISO ya que la evolución de los sistemas permite usar ISO’s altos sin que el ruido se despeine.

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Acelera tu edición de fotos. Pon un SSD en tu PC

Los SSD, acrónimo en inglés de «Solid State Disk», son discos que emplean memorias de estado sólido en vez de los platos giratorios y cabezales de los discos tradicionales. Usan la misma tecnología que los pendrives -o memorias USB-, lo que hace que sean discos pequeños, de tamaño normalmente de 2,5″, que sustituyen con extrema facilidad los discos duros de los portátiles o de los PC’s.

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El SSD Transcend que monta mi PC. No es el más rápido pero es realmente eficiente para el precio que tiene.

¿Por qué sustituir un disco duro «normal» por un SSD?. Hay varias razones para ello. Para los que pasan varias horas delante de un ordenador la rapidez de un SSD es fulgurante en comparación con la de un disco duro. El inicio del sistema es tan rápido que, al darle al botón de encendido al ordenador, casi no da tiempo a sentarse cuando ya está listo para empezar a trabajar con él. Las aplicaciones (Photoshop, por ejemplo) abren vertiginosamente y, en general, todas las tareas resultan muchísimo más rápidas y fluidas. Además, los SSD no hacen ruido y consumen menos energía. Son más eficientes y no son sensibles a los golpes o a las vibraciones como los discos tradicionales. Sigue leyendo