Las Bardenas Reales

Uno de los parajes del norte de la península más espectaculares que conozco es el de las Bardenas Reales. Las Bardenas son un “semidesierto” situado en el extremo sureste de la comunidad foral de Navarra. Se caracterizan por su clima muy seco de carácter continental con temperaturas muy altas en verano y muy frias en invierno. Las clasificaciones son engañosas a la par que subjetivas: el que se denomine semidesierto a las Bardenas está en función de varias variables, entre ellas, el índice de precipitaciones anuales. Llover llueve, de eso doy fé, ya que en esta ocasión que las visité de nuevo llovía bastante (finales de diciembre de 2017), pero la naturaleza peculiar del suelo y las rocas (arcillas, yesos y, en menor medida, areniscas) condicionan la absorción del agua en el terreno. Tenemos entonces un secarral, mayormente arcilloso, con escasa vegetación de tipo matorral que sobrevive a duras penas. Un desierto amarillento-rojizo que me recuerda algunas zonas del Atlas marroquí.

El Castil de Tierra. Una formación geológica singular, producida por erosión diferencial, de visita obligada en un viaje a las Bardenas.

Sigue leyendo…Las Bardenas Reales

Zumaia, el flysch y el fin de una era (y el principio de otra…)

El el pasado me dediqué a lo que se denominan bioeventos; es decir, a aquellos episodios extraordinarios que marcan pautas puntuales de extinción (y posterior regeneración) de las especies que han vivido en la Tierra. Se suele hablar de la extinción del final del Cretácico como de “gran extinción”, pero haberlas hubo más y con momentos realmente muchísimo más críticos en la historia de la vida en la Tierra (por ejemplo, la extinción del Pérmico acabó con el 95% de las especies marinas y con el 70% de las especies vertebradas terrestres).

La del final del Cretácico, justo en el límite del Cretácico con el Terciario (K/T o K/Pg), es llamativa por efecto del meteorito que impactó en la Tierra y que produjo la extinción de los dinosaurios (aunque hoy se sabe que alguno sobrevivió). El que los grandes reptiles se extinguieran permitió que unos pequeños oportunistas supervivientes evolucionaran rápidamente y se diversificarán. Eran los mamíferos y, por ello, estamos ahora aquí.

Las rocas del flysch de Zumaia se sumergen en el mar Cantábrico.

Sigue leyendo…Zumaia, el flysch y el fin de una era (y el principio de otra…)

Por Santiago de Compostela

No hay nada comparable a pasear por la noche por las calles de Santiago de Compostela. Las sensaciones se magnifican si es en invierno, cuando los callejones se encuentran solitarios  y la humedad impregna los suelos de piedra del casco antiguo. Todo es piedra, todo es magnificente. Recuerdo la soledad de pasear por Santiago en un crudo invierno en mis años de estudiante: la plaza del Obradoiro y la catedral que perdía sus torres en la niebla. El orballo mientras paseaba por la “rúa do Villar” y la lluvia en la alameda mientras caminaba hacia el viejo campus. Santiago sigue igual; entrañable y acogedor. Sugerente y ensoñador.

Sigue leyendo…Por Santiago de Compostela

Caballos losinos

Ya hay varias entradas en este blog dedicadas a los caballos losinos. Su nombre proviene de que son originarios del valle de Losa (en las Merindades, Burgos). En los montes Obarenes, en lo que llaman el monte de Pancorbo, vive en semi libertad una importante cabaña de estos nobles brutos. Tiene el honor de ser los precursores de los cimarrones americanos.

Voy muy frecuentemente al norte de Burgos, a un pueblecito situado literalmente al pie de los montes Obarenes. Me gusta ir a ver los caballos y, de paso, hacerles unas fotos.