El puente medieval de Frías

Frias, con su capital homónima, forma parte de unas de las merindades que componen el norte de la provincia de Burgos. La ciudad, desde época romana y en la Edad Media, tuvo una gran relevancia ya que era un nudo de comunicaciones entre el norte-sur y este-oeste del norte peninsular a través de las calzadas que cortaban o discurrían paralelas a los Montes Obarenes. Un elemento relevante es que Frías era un paso del río Ebro a través de un puente -de origen romano- que se transformó en la época medieval. De ésta manera, la ciudad de Frías dominaba las calzadas que iban desde la meseta, a través del paso de Busto (el portillo de Busto), hacia el actual País Vasco a través de las Hoces de Herrán o, a la muy próxima, que discurría perpendicularmente a la otra por el valle de Cubilla en dirección a Oña. A su vez, la ciudad, era con su castillo medieval un bastión defensivo para el paso del Ebro.

El actual puente medieval de Frías data de épocas románicas durante el siglo XIII y se construyó sobre los primitivos asentamientos romanos. Tiene 143 metros de longitud y 9 ojos. En el siglo XIV se construyó, en su mitad, una torre defensiva que servía también para el cobro del fielato de tránsito. Es uno de los más bellos ejemplos de puentes fortificados que existen en España.

Rêve de poupée

Aunque no sea un muñeco de cera o paja, al verlo, me vino a la mente la canción “Poupée de cire, poupée de son” que fue un éxito eurovisivo por el año 1965.

 

Pues ahí, solo y abandonado por aquellos niños que los quisieron yace en el olvido indiferente víctima del tiempo y de sus inclemencias. Épocas pasadas siempre fueron mejores.