Homenaje a Carlos Valcárcel en La Coruña

Una excelente noticia:

El proximo miercoles 25 de octubre, a las 11h, nombrarán como “Fotógrafo Histórico“, en un solemne acto, al fotógrafo lucense Carlos Valcarcel en el salon de sesiones de la Diputación de La Coruña. Tras ello, en la Escuela de Arte Pablo Picasso de La Coruña, se realizara una charla-proyección con él y tertulia con los asistentes.

Sin duda un merecido homenaje a la obra y a la persona de Carlos Valcárcel que se suma a otros que se le han ofrecido en el pasado. Carlos es un humanista que supo plasmar esa condición humana en su obra. Fotografió el alma de sus personajes y de sus ambientes. Nos congratulamos de que se le ofrezca este reconocimiento y todos aquellos más que se merece. Enhorabuena Carlos.

Carlos Valcárcel en el Mesón do Forno (Lugo). © 2012 Román Montesinos. Todos los derechos reservados.

Holst: los planetas

Esta foto y la de la entrada anterior forman parte de pequeños detalles de la decoración de una finca -cercana a mi domcilio- en la que se celebran bodas. En el deambular por las instalaciones me fui fijando en elementos singulares que me llamaron la atención y, entre ellos, estas luces colgantes que me recordaron -en primera instancia, que diría un jurídico- la sinfonía de Holst dedicada a los planetas. No suenan ni forman escala pero, con imaginación, uno pone las notas…

¿Algún deseo?

Uno de los rincones más bonitos de La Coruña es la plaza de Azcárraga, la antigua plaza de la harina, que se sitúa en el corazón de la ciudad vieja. Es, gran parte del año, un lugar umbrío por efecto del abovedado de hojas de los plátanos que rodean su centro. En él, se erige una muy bella fuente de hierro de cuatro caños que culmina con una estatua: el deseo, y que se inspira en el romanticismo inglés del siglo XVIII. No, la fuente del deseo no es tan antigua ya que data del año 1876 en su primer emplazamiento, en la vecina calle de damas, y de 1896, en su actual ubicación.

Contraluz de la fuente del deseo.

Visita esa plaza si vienes a La Coruña. Es un remanso de paz en pleno corazón de su casco viejo. Aprovecha y pide un deseo a la fuente. No te puedo orientar en el cómo, ya que quizá sea bebiendo de un solo caño o, muy posiblemente, de los cuatro. En todo caso no dejes moneda. Es gratis.