En los foros, por esos mundos del Olimpo, cada poco tiempo salta la pregunta ¿qué macro comprar? o ¿Sigma 105mm o Tamron 90mm?. Siempre que he contestado lo hice en el sentido de que ni uno ni otro, que el mejor anda por otras latitudes. El personal se empecina en comprar aquello que luego no va a usar asíduamente o que por puro marketing le meten por los ojos (y de paso le vacían el bolsillo). Hay buenos objetivos tales como los que cité o, por ejemplo, el Canon 100mm macro, el 105mm (VR o no) de Nikon, el Tokina 100mm… por hablar de versiones modernas. Pero veamos, el autofoco nunca (o prácticamente nunca) se emplea en macrofotografía ¿entonces para qué comprar uno con AF?.
Quizá el mejor objetivo macro de todos los tiempos, para usar en Nikon directamente y salvando el Kiron «Lester A Dine», ha sido el Micro Nikkor 55mm en sus dos versiones: f:2,8 o f:3,5. Cualquiera de los dos es soberbio, excepcional ópticamante hablando y su mecánica es perfecta. Hay diferencias ópticas entre el AI y el AIS en cuanto a la optimización del enfoque a infinito pero nada que deba preocuparnos. Particularmente tengo tres versiones de este objetivo: el Pre AI, de las épocas de la Nikon F, el 3,5 AI y el 2,8 AIS. A lo largo de los años he probado todos los que he citado y alguno más (Vivitar, Kiron, Sigma, Tokina, Tamron, Cosina…) pero ninguno, absolutamente ninguno, bate al Micro Nikkor 55mm que se empezó a fabricar hace más de 40 años.
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