Recuerdos de hace unos 50 años – Santirso de Vilanova (Pontella)

Llevo una temporada melancólico, morriñoso diría yo, quizá por efecto de los 60 años que acabo de cumplir. Esa morriña puede que sea la que me induce a regresar a los escenarios de mi infancia-adolesciencia en un sitio donde realmente he sido feliz: me refiero al pequeño lugar o pueblo de Pontella (Santirso de Vilanova, Malpica). Era, dentro de unos límites, libre.

La historia se localiza en las cercanías de Malpica de Bergantiños, en «a costa da morte» y comienza para mi una fria noche de invierno de hace exactamente 50 años en la que de la mano de mi madre -recién destinada como maestra en Villanueva (Vilanova, en gallego)-  aterrizé en el lugar. Era una noche oscura como la boca del lobo y en el largo trayecto que había desde el cruce de Malpica hasta la escuela no había ni una sola luz. Me impresionó tanto que aún me acuerdo como si fuese hoy.

La casa-escuela.



Antes las cosas no son como ahora. La casa-escuela la había cedido en uso un vecino  (José Regueira) para que el pueblo pudiese tener escuela. Regueira, un buen hombre, era el acaudalado del pueblo y mi imagen de él en el recuerdo es la de un señor muy serio y grave montado en un inmenso caballo recorriendo los alrededores de Villanueva.

La cuadra de la casa se habilitó como aula, Ahí estaba el encerado, los pupitres con sus tinteros (había que disolver las pastillas de tinta en agua), los libros (gratuitos en aquella época) y todos los adminículos propiamente docentes. Había una cocina y dos pequeñas habitaciones, una de ellas en el desván, que es donde dormía yo.

Por aquellas fechas llegó la ayuda americana. Se preparaba leche en polvo y se distribuía caliente entre los niños de la escuela. Al poco tiempo hubo comedor, también gratuito para los niños.

Me acuerdo de la lucha de mi madre para que las familias escolarizasen a sus hijos. Preferían que -en aquella durísima infra economía de subsistencia que llevaban- que lo niños cuidasen del ganado (un buey y una vaca los más afortunados y uns pocas ovejas los menos).

El cementerio

 El cementerio de Villanueva. Justo en la parte inferior izquierda de la foto arranca un camino alternativo. Me explico: por el día la gente pasaba con normalidad por delante del cementerio camino al pueblo pero por la noche la cosa cambiaba… cogían el camino alternativo que subía unos pocos metros por la falda de un monte, discurría luego paralelo en altura al cementerio y bajaba luego para desembocar justo en la otra esquina del cementerio. Lo justo para no pasar por delante de la puerta del cementerio… por aquello de las ánimas y, quiza, a la canción de Mecano «No es serio este cementerio…» pero a la que aún le faltaban unos años. Desde ese punto ya continuaban, creo, que con más tranquilidad.

Pontella – La entrada al pueblo.

Ante el terror de mi madre hubo dinero para construir una nueva escuela. Digo terror literal ya que no se les ocurrió más que hacerla en casi lo alto de un monte (Os Carrís) aislada de todo signo humano. La maestra tenía que vivir allí y no era sabroso plato para una persona sola. Rodeada de bosques de pinos la escuela sigue funcionando intermitentemente: hay niños… pues hay docencia, no hay niños suficientes… pues a Malpica.

La nueva escuela. Cuando no hay niños se usa de «club social».

Recuerdo mucha gente de aquellos años y con ella me he reencontrado recientemente. Iba con los niños al monte con el ganado y éramos felices. Jugábamos, hacíamos trastadas y nos acompañábamos. Ahí aprendí muchas cosas. La gente, en su nombre, llevaba siempre un apodo (lo siguen llevando): Maruxa «de Casilda», Lucía «de Ameixeiras», Teresa «dos Cucos»…

A casa «dos Cucos»

Con las personas que cité antes me las he reencontrado muy recientemente. Pasamos muchas horas juntos en la escuela y por el monte. Para ellas la vida era muy dificil. Una vida quizá amarga para muchas de ellas. En aquella época esa zona era parte de «la Galicia profunda» con las connotaciones que ese título lleva.

Teresa «dos Cucos». Detrás la escuela vieja junto a la denominada «casa de Esperanza» hoy totalmente restaurada y en la que reencontré a una vieja amiga: Aurora.

El entorno feraz de Villanueva. Unos paisajes realmente maravillosos.

Print Friendly, PDF & Email
Texto e imágenes © 2007-2020 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

3 comentarios en “Recuerdos de hace unos 50 años – Santirso de Vilanova (Pontella)

  1. Dolores Meijueiro Verdes

    Estimado Román,
    Hola, buenas tardes. No puedo creer de leerte en estas letras… me han conmovido Estuvimos con mi hermana hace años en Galicia y he recorrido con tu narración aquellas calles, sus aromas y rincones. Me recuerdo claramente de Teresa de los Cucos y màs verla en esa foto!!!, Gracias.. por el retazo de memoria.

    1. Román Montesinos Autor

      Hola Dolores. Pues ya lo has leido… 🙂 Me alegra el que te haya sugerido esos buenos recuerdos. Hay alguna otra entrada en mi blog referida a ese sitio y gente. Gracias por tus palabras y un cordial saludo.

Los comentarios están cerrados.