Sobrevivir al síndrome de Diógenes: fotografía metafórica.

Se suele definir en primer lugar lo que va a ser la esencia de un desarrollo posterior. Es una buena costumbre por lo cual voy a dar mi idea de lo que es y qué es lo que representa para mi la fotografía metafórica (o metáfora visual, me da lo mismo). La fotografía metafórica es la expresión de una metáfora por medio de la imagen entendiendo la metáfora como el uso de una imagen por otra, estableciendo entre ellas un símil no expresado. No es nada nuevo, es la adecuación para la fotografía de la definición expresada por la RAE. ¿Quizá poco original, no?… pero es suficientemente aclaratoria. Generalizando, una metáfora visual es cuando un objeto (o una situación) toma al ser representado las propiedades de otro.

«Esta guerra no prospera». Una imagen que, aunque no es una metáfora, le tengo especial cariño. Ha participado ya en varias exposiciones.

De todas formas en la fotografía metafórica el símil se puede expresar o no. Si la foto lleva un título la metáfora podría ser expresada prosaicamente en conjunción con lo representado. De lo contrario la metáfora queda en una expresión exclusivamente visual. Muchos intentan identificar la fotografía metafórica con la poesía visual pero si bien existen vínculos indudables los conceptos, bajo mi punto de vista, son bastante diferentes. La poesía visual no tiene que tener más carga que aquella que transmite por si misma. Puede haber una interpretación de un lenguaje poético en un retrato que tenga una lectura poética y según cada cuál: la maternidad, la añoranza reflejada en una mirada, etc… pero no hay más. En cambio, la metáfora, a parte de expresar sentimientos o ideas en un simple plano trasladan la imagen fotográfica a un segundo plano, subliminal en ocasiones, en el que se transmite -comparativamente con otra situación- un sentimiento, idea, mensaje, rechazo, etc… Son, en este momento, dos planos contenidos en una sola imagen. El lenguaje metafórico en la fotografía puede abarcar dos o más planos de la aparente realidad reflejada en una foto. Incluso puede haber mensajes ocultos en ella que van dirigidos a aquellas personas que tienen la clave de la cifra. No por ello la imagen deja de ser una metáfora legible por cualquier otra persona pero no leerá un tercer plano totalmente velado para ella.

También existen claras connotaciones entre la fotografía matafórica y las greguerías. De hecho muchas de mis fotos son greguerías visuales e, incluso, alguna imagen se inspira directamente en ellas. D. Ramón Gómez de la Serna ya define la greguería como la suma entre la metáfora y el humorismo. Es decir, son metáforas cargadas con una mayor o menor dosis de humor. Está claro que el grado de humor depende del observador ya que a un árabe, por ejemplo, puede no hacerle ninguna gracia la mención visual de las «barbas del profeta» y, si no, que se lo pregunten a Kurt Westergaard por las caricaturas (metafóricas, por ende) publicadas en 2005 el periódico danés Jyllands Postem. Tuvo arrestos el paisano. Chapeau!

«Mucho amor entre comillas». Una foto inspirada en una greguería de D. Ramón.

Bien, las bases, más o menos, ya está asentadas. Ahora ¿cómo se hace una metáfora visual?. ¿Qué proceso sigo para plantearla?. A la última pregunta, que implícitamente contesta a la primera, la respuesta es ninguno. Las ideas surgen espontáneamente sin previo aviso. Pueden ser observando una situación cualquiera u observando un objeto, Cuanto más se piensa en «hacer algo» más se escapa cualquier idea. Busco asociaciones de ideas. Intento captar aquello que está implícito y no se observa a primera vista. Es revelar una idea en la mente. Otra cosa son los elementos para plasmar fotográficamente la idea. Puede haber muchos caminos: buenos y malos. No todo sale a la primera y muchas fotos se quedan en el camino o van a la papelera. Lo cierto es que poco a poco mi casa y el estudio se van llenando de cachivaches variopintos recogidos por doquier. Balas, tirachinas, estropajos, muñecas, huesos y calaveras, y un sin fin de objetos que se van acumulando y llenando cajones y estanterías. Por ejemplo hoy he llegado a primera hora de la tarde de un pueblecito al norte de Burgos. Siempre visito el punto blanco del lugar (y en otras épocas el antiguo basurero) ya que allí se encuentran multitud de cosas que pueden servir de atrezo o de ellas puede surgir una idea. Pues bien, me vine para La Coruña con un cesto de mimbre medio reventado, una báscula medio «coja», una espada corta de madera, una llave que parece la de San Pedro y el Cielo y un cencerro de cabra o de oveja (muy bonito, eso si). Es tal cual el síndrome de Diógenes y su proyección fotográfica. Realmente un caso patológico.

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Texto e imágenes © 2007-2018 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

2 comentarios en “Sobrevivir al síndrome de Diógenes: fotografía metafórica.

  1. Nat Gaete, gestora cultural.

    Nat Gaete, gestora cultural.

    Román, ha sido todo un agrado encontrar tu blog mientras googleaba «metáforas visuales».

    He quedado encantada con tus trabajos, en donde ciertamente el espectador es quien cierra el círculo perfecto al entender y reafirmar la expresión del artista.

    Las metáforas visuales poseen el poder de trascender incluso la lengua pues hay conceptos generales, arquetípicos, que pueden ser entendidos muy bien ya sea por un español, un árabe, un chino o un ruso.

    Mis felicitaciones, por tu trabajo.

    (Y bueno bien vale la pena el síndrome de Diógenes cuando se logran fotografías en que forma y contenido son excelentes).

    Saludos desde Santiago de Chile.

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