Siempre es estimulante el darse un paseo por la dársena de La Coruña y más si es en buena compañía. Donde antes había multitud de pesqueros ahora hay un enjambre de embarcaciones de recreo. Los tiempos cambian, pero las tradicionales galerías de la avenida de La Marína ahí siguen para recreo de la vista.
Archivo de la categoría: Paisaje
Modelo por minutos.
La pasarela no era Cibeles y, además, era muy corta: el techo de un coche. Ahí la descubrió María Porta que dijo algo así como «mira la gaviota» y yo, pánfilo, miré hacia el cielo donde había más de un centenar de ellas. Primera sesión de estudio con María: gaviota por delante y por la cola, hacia la izquierda y la derecha, mira para aquí y mira para allá. Segunda sesión conmigo: mira cómo giro el cuello y mira cómo te miro. La verdad es que se trata de un Juan Salvador paciente y entregado a la fotografía. Imperturbable ahí siguió soleándose encima del coche. Si lo hubiese sabido habría llevado un pescadito en el bolsillo.
El estanque sin patos.
Hoy, mientras la sombra del Deportivo pierde merecidamente con el colista, tocó ir a pasear mis perrillos por el parque de Bens, en A Coruña, uno de los lugares en que los perros pueden correr en libertad. Me acuerdo de las épocas en que en el estanque de la foto, y recién inaugurado el parque, vivía felizmente una familia de patos. Una amiga me contó el cómo un amigo suyo fue a pasear el perro por el parque y volvió tras pagar un pato. Los que diseñaron el parque no contaron con el instinto canino y su afán cazador. Poco a poco fueron desapareciendo y, la isleta dentro del estanque no les valió de mucha protección: los perros saben nadar muy bien. Ahora, el estanque, ha quedado para solaz de los canes ya que se lo pasan pipa bañándose en él.
Si me pongo la gorrilla…
Ahí está, el catalejo que enfoca al mar abierto y siempre al mismo sitio, Es como el reflejo en el fondo de la cueva de Platón pero al revés. Las imágenes de los barcos alternarán su paso de derecha a izquierda pero siempre en la realidad. Está fijo y no tiene lentes, lo único que tiene son ganas de que la gente se aproxime a él y mire por su orificio.
Está donde tiene que estar: en la costa. Galileo hizo su primera demostración con su primitivo catalejo enfocando al mar y a los barcos; brujería dijeron algunos, pues si, al menos aquí es cosa de meigas.
Se trata de la la prodigiosa escultura de Enrique Saavedra Chicheri quien eligió su emplazamiento en la costa de Sabón (Arteixo, La Coruña), muy cerca de la playa de Rañal. Un lugar en el que se puede contemplar el mar abierto y su fuerza al batir contra los acantilados.
Al ver tanto visitante haciendo cola pensé: me pongo una gorrilla y a euro la subida hago el día.
ROMÁNICO: Monasterio de San Estevo de Ribas de Miño.
Quizá pueda sorprender a más de uno ya que el más conocido -por ser Parador Nacional y ser mucho más grande- es el Monasterio de San Estevo de Ribas de Sil. Ambos ríos tienen sus joyas románicas a lo largo de sus cauces. Una de ellas es el monasterio lucense de San Estevo de Ribas de Miño, en las cercanías de Chantada y del muro del embalse de Belesar.





