No todas las cámaras fotográficas tienen WiFi y, para ciertas ocasiones, es una carencia que se hace notar. LZeal Information Technology fabrica un adaptador WiFi del tamaño de una SD que usa tarjetas micro-SD para almacenar fotografías y transmitirlas a medios tales como PC’s, Tablets o Smartphones.
Todo genial salvo que ayer recibí una desde China y hoy, literalmente, está en la basura harto de intentar hacerla funcionar. En la teoría funciona como un servidor de red al que se accede por un navegador (o una app o programa) desde el que se pueden descargar o visualizar las fotos.
La micro-SD entra a presión, haciendo bastante fuerza. Una vez embutida, la cámara reconoce perfectamente la unidad de memoria con su capacidad de almacenamiento. Tras eso, y de que no haya forma humana de quitar nuevamente la tarjeta salvo con unas tenacillas, la conexión y reconocimiento de su WiFi entra en el universo de la cábala. Su presencia como red a la que conectarse es al azar, aparece, desaparece, no aparece, conecta y desconecta al momento, simplemente no conecta… desesperante.
Tras lograr cambiar la micro-SD y poner una nueva de 8 Gb la situación permaneció impasible. Tras una noche de descanso hoy emprendí de nuevo la tarea… Resultado: a la basura. No quiero saber nada más de ella. Menos mal que me valió solo 13 euros.





