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Por Santiago de Compostela

No hay nada comparable a pasear por la noche por las calles de Santiago de Compostela. Las sensaciones se magnifican si es en invierno, cuando los callejones se encuentran solitarios  y la humedad impregna los suelos de piedra del casco antiguo. Todo es piedra, todo es magnificente. Recuerdo la soledad de pasear por Santiago en un crudo invierno en mis años de estudiante: la plaza del Obradoiro y la catedral que perdía sus torres en la niebla. El orballo mientras paseaba por la «rúa do Villar» y la lluvia en la alameda mientras caminaba hacia el viejo campus. Santiago sigue igual; entrañable y acogedor. Sugerente y ensoñador.

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Caballos losinos

Ya hay varias entradas en este blog dedicadas a los caballos losinos. Su nombre proviene de que son originarios del valle de Losa (en las Merindades, Burgos). En los montes Obarenes, en lo que llaman el monte de Pancorbo, vive en semi libertad una importante cabaña de estos nobles brutos. Tiene el honor de ser los precursores de los cimarrones americanos.

Voy muy frecuentemente al norte de Burgos, a un pueblecito situado literalmente al pie de los montes Obarenes. Me gusta ir a ver los caballos y, de paso, hacerles unas fotos.

Malpica entre dos luces

Ayer tocó ir a Malpica, la de Bergantiños, ese bonito pueblo marinero que está en «A Costa da Morte» en un borde del amplio golfo Ártabro. Su puerto, sus casas marineras, la lonja y su subasta de pescado. Siempre es grato pasear por ese bellísimo entorno y más si se regresa con un par de pulpos recién desembarcados de los que ya hemos dado buena cuenta.

El puente medieval de Frías

Frias, con su capital homónima, forma parte de unas de las merindades que componen el norte de la provincia de Burgos. La ciudad, desde época romana y en la Edad Media, tuvo una gran relevancia ya que era un nudo de comunicaciones entre el norte-sur y este-oeste del norte peninsular a través de las calzadas que cortaban o discurrían paralelas a los Montes Obarenes. Un elemento relevante es que Frías era un paso del río Ebro a través de un puente -de origen romano- que se transformó en la época medieval. De ésta manera, la ciudad de Frías dominaba las calzadas que iban desde la meseta, a través del paso de Busto (el portillo de Busto), hacia el actual País Vasco a través de las Hoces de Herrán o, a la muy próxima, que discurría perpendicularmente a la otra por el valle de Cubilla en dirección a Oña. A su vez, la ciudad, era con su castillo medieval un bastión defensivo para el paso del Ebro.

El actual puente medieval de Frías data de épocas románicas durante el siglo XIII y se construyó sobre los primitivos asentamientos romanos. Tiene 143 metros de longitud y 9 ojos. En el siglo XIV se construyó, en su mitad, una torre defensiva que servía también para el cobro del fielato de tránsito. Es uno de los más bellos ejemplos de puentes fortificados que existen en España.