El objetivo de veleros participantes como el Rupel es ser una herramienta de integración social
El Christian Radich o el Maybe participaron también en la primera regata en 1956.
Esta tarde tendrá lugar el desfile de tripulantes y mañana será el último día para poder visitar los barcos en los muelles.
A Coruña, 12 de Agosto de 2016. Los veleros que acuden a la Tall Ships Races 2016 tienen como objetivo común integrar la navegación en la vida de la gente joven, para que puedan vivir una experiencia única en su vida como es ir a bordo de barcos de estas características por periodos que van de una semana a varios meses.
Fuente del texto: Gabinete de prensa de la «The Tall Ships Races»
Gran afluencia de público el primer día de The Tall Ships Races A Coruña 2016
El horario de apertura del recinto es jueves, viernes y sábado a las 10.30 y los visitantes podrán subir a los barcos para verlos por dentro.
Los tripulantes de los navíos visitarán la ciudad en 3 rutas: gastronómica, modernista y Torre de Hércules.
A Coruña, 11 de Agosto de 2016. La última etapa de la Tall Ships Races 2016, que se celebra en A Coruña, arrancó con gran afluencia de público que no dudó en acercarse al evento para ser los primeros en fotografiar y visitar a los veleros participantes.
La catedral de León es apabullante. Me refiero en el estricto sentido arquitectónico, ya que su concepto de ligereza es tal que parece que uno se la puede llevar en el bolsillo. Es una «catedral llavero» de la que puede pender una cadenita con las llaves. Aquí una foto nocturna hecha anteayer mientras picábamos unas mollejas y un pulpo en un callejón adyacente a la plaza de la Regla.
La ciudad de León tiene un origen romano desde su fundación como campamento de la «Legio VI Victrix«, trasladada a Hispania por el emperador César Augusto. Su presencia duró prácticamente cien años y fue remodelada y reemplazada por la más conocida «Legio VII Gemina» que estuvo afincada en León hasta el inicio del siglo V.
Esa presencia romana de varios siglos dejó profundas huellas en el trazado de la actual ciudad de León. Los restos de murallas, yacimientos arqueológicos de todo tipo, que aparecen en cuanto se araña el suelo leonés, son incontables. Pero lo que aquí me ocupa es la que se conoce como «Calle Ancha» que comunica directamente la plaza de Santo Domingo con la plaza de La Regla, donde se erige la espectacular catedral leonesa.
Quien recorra la Calle Ancha está paseando por la «via principalis» del primitivo campamento romano. En dos mil años no ha habido ninguna variación en su trazado. La «via principalis» era uno de los dos ejes que recorrían un campamento romano. El otro eje: la «via praetoriana», era perpendicular a la anterior y ambas se cruzaban en el «principia«, el lugar donde se asentaba el general romano. El «principia» leonés se localizaba en las inmediaciones de la plaza de lacatedral (se puede ver la excavación en el bajo de un bar restaurante de la propia calle Ancha).
Restos de las edificaciones del «principia». Los espacios internos han sido inteligentemente usados como espacios reservados por el restaurante.
Particularmente me emociona el hacer ese recorrido e imaginarme las legiones circulando por él. Me habría gustado ver salir del campamento a Trajano, comandando la Legio VII Gemina, en su marcha forzada hacia Germania, a la batalla -a la que llegó tarde- que enfrentó a Domiciano y a Saturnino en guerra civil. Trajano hizo el recorrido -a pie, no a caballo- de León al río Rin en solo un mes.
Hoy tocó león. Un viaje flash destinado a dejar las fotografías para la próxima exposición que tendrá lugar en el Museo de León el próximo viernes 5 de agosto. Ahí me reuní con un viejo y querido amigo: Eduardo, que se asoma en la foto. Recordamos una anécdota que le sucedió a él y a otro amigo común: Juan Carlos, hace muchos años, al ir a tomar una copa en un bar después de comer.
Se trataba del bar Rosma, que ya no existe, en El Espolón leonés. Entraron y pidieron dos copas de coñac. El camarero puso dos copas en la barra, se fue por la botella, la abrió y, al inclinar la botella para verter el coñac, el tapón irrellenable cayó dentro de la primera copa. Mis amigos atónitos contemplaron la escena y el camarero con flema torera soltó: «es que cada día los ponen más flojos». Hay que tener tablas para tener semejante salida y aplomo…
Otro día contaré una historia sobre la transmutación de la materia. Lo del agua en vino de los Evangelios se queda corto.
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