La luz fluorescente -pese a sus problemas de carencia en el espectro cromático- siempre me ha gustado para iluminar bodegones. Es muy suave (incluso «a la brava»), homogénea y fácil de controlar. Algunos de mis bodegones están hechos en una cocina con iluminación fluorescente pero, el caso, es que no quiero hacer virtud de andar transportando todo a la cocina de mi piso-estudio para sacar una foto; quería un sistema de iluminación fluorescente para usar en un mini plató que tengo habilitado para fotografiar cosas pequeñas.
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El Huevo Cósmico y el nacimiento del Tiempo – II
De bastantes de mis fotos tengo hechas varias versiones; el tiempo y mi ánimo me dirán cuál de ellas prevalecerá. En este caso se trata de una segunda versión de una foto que publiqué hace pocos días.
Nikkor 24 85mm 3,5/4,5 AFS (no VR)
Hace ya bastante tiempo se me pasó la fiebre del 2,8; me refiero a usar objetivos cuya máxima apertura sea ese valor. Está bien que un objetivo sea luminoso pero los tiempos cambian y las cámaras digitales actuales no tienen nada que ver, en funciones, con sus ancestros analógicos. La «luminosidad» la podemos controlar, hoy en día, aumentando el valor ISO ya que la evolución de los sistemas permite usar ISO’s altos sin que el ruido se despeine.
Cecebre 08:15
Fossil Art – Arte Fósil.
Un amigo me preguntaba hace un par de días el porqué no usaba muestras de rocas para integrarlas en mis fotos. Le contesté que «en casa del herrero, cuchillo de palo». La verdad es que contemplo las rocas como una herramienta profesional y busco en ellas manifestaciones no precisamente artísticas.
Afortunadamente no todos los geólogos y/o paleontólogos tienen la misma visión que yo sobre las caprichosas formas que moldea la Naturaleza, sobre todo las que esculpe en las rocas. En honor a la verdad hay un arte innato en la propia Naturaleza que emana de ella misma y, así, pragmáticamente, nosotros lo podemos interpretar en esa forma.

Cubierta del catálogo de la exposición «Fossil Art» de Adolf Seilacher. Los relieves en la roca son moldes naturales de pistas de alimentación de trilobites (artrópodos extinguidos) en un fondo marino. Estas huellas se llaman crucianas y, las de la foto, tienen unos 450 millones de años de antigüedad.




