La marca Samsung intenta abrirse un mercado en el nada fácil mundo de la fotografía. Conocida por sus televisores y productos informáticos tiene que luchar con un ambiente, ya copado desde hace muchos años, por marcas como Canon, Nikon, Olympus, Fuji… y, más recientemente, por Sony, Panasonic, etc… Una vorágine de fabricantes que ofrecen productos muy avanzados con tecnologías punteras.
Samsung ha querido rizar el rizo con su familia NX, que no es otra cosa que cámaras de tipo Evil (sin espejo). Esto no es novedoso en el mercado ya que todas las demás también lo tienen. Lo que si ha introducido la marca coreana es un grupo de cámaras que ofrecen altas prestaciones a un coste asequible. Me refiero a sensores del formato APSC y tecnologías inalámbricas incorporadas en la propia cámara. Así, la NX2000 (que se vende actualmente en España a 225 euros) ofrece un producto que rivaliza en prestaciones con los de cualquier otra marca (modos de disparo, filtros y escenas, modo automático, etc…) añadiendo la posibilidad de transferencia -vía WiFi- de las imágenes a teléfonos móviles, tablets, envío de las fotos por correo electrónico y a redes sociales.





