Viena. La huella soviética.

Viena, al final de la II Guerra Mundial, quedó dividida en cuatro sectores (al igual que Berlín) hasta 1955. Afortunadamente ahí no hubo muro. Las potencias ocupantes llegaron a un acuerdo de desocupación y la creación del Estado Austríaco dotándole de una constitución. Por medio de esa constitución y por el tratado fundacional del Estado Austriaco el gobierno está obligado in perpetuam a preservar los monumentos y símbolos soviéticos de la época de la ocupación.

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En el más puro estilo soviético en la Schwarzenbergplatz, en el centro de Viena, se erige el Monumento a los Héroes del Ejército Rojo.  Se construyó en 1945 para rendir homenaje a los 17 000 soldados muertos la cruenta Batalla de Viena y ahí permanecerá hasta que el monumento, con el tiempo, se venga abajo por si solo.

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