Sobre la creatividad.
Ayer, en una entrada vecina de este blog, surgió la palabra «creatividad«. Cada vez que salta la «creatividad» en algún contexto se me disparan todas las alarmas sensoriales. Como adelanto a lo que sigue ya pongo en antecedente que opino, en forma general, que es una palabra y un concepto bastante manoseado y, mayormente, mal entendido o aplicado.
Si hoy es martes ésto es Bélgica.
La proliferación de la fotografía digital ha producido un efecto nocivo para ella misma. Es una retroalimentación que, mayormente, se ha originado en la Red: foros de fotografía y redes sociales. Este efecto es la confusión que de hace años para acá enfrenta al efectismo y a la probable realidad fotográfica.
Garceta
Al hilo de la entrada anterior del blog sobre alguna de las aves de la Ría do Burgo en La Coruña he reencontrado una foto de una garceta común (Egretta garzetta). Tenía bastantes fotos de este tipo de fauna pero se fueron al garete con un disco duro que feneció hace un mes. Son aves elegantes, parsimoniosas, concentradas en su labor y que rastrean incesantemente el agua somera en busca de alimento. Me agrada verlas y para captarlas en la ría llega con un objetivo que alcance los 300 mm de focal, no como su pariente, la garza real, que es más cauta y se dispone en zonas más alejadas. Las garcetas saben perfectamente que no están al alcance de los paseantes que transitan por el paseo marítimo y se dedican tranquilamente a sus asuntos. Es bonito y relajante contemplarlas.
Pato al aire…
La Ría do Burgo, la que es aneja a la bahía de La Coruña, es un paraiso para las aves migratorias. En la época de las migraciones es muy frecuente ver fotógrafos de la naturaleza con sus grandes y pesados trípodes y grandes teleobjetivos y los más discetos que hacen «digiscoping» con su camara Evil y un monocular. Los patos son ya endémicos y forman parte del vecindario de la ría (yo también entro en este cupo) pero, a parte de ellos, se pueden observar garzas, garcetas, correlimos, cormoranes, varias especies de gaviotas, cisnes, y otras aves. Si alguna vez me agrada más pasear por el largo paseo marítimo que flanquea la ría es en el mes de septiembre en el que la presencia de alguna de estas aves está en pleno apogeo.






