La llanura está helada. La niebla se condensó como escarcha sobre los campos de labor de La Bureba. El ambiente gélido del amanecer entumece los dedos que sujetan la fría cámara. Un árbol adormecido por el invierno emerge solitario entre la niebla. La intensa actividad de la zona, en la que a pocos metros discurre la Nacional I, queda enmascarada por el velo de la niebla. Castilla es así, un rato más y para casa al calor de la gloria.
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Ya decía yo, que en casa tenías a alguien esperando, ja ! te as descubierto, tienes una romana que la llamas «Gloria», así cualquiera!.
El hipocausto, que siempre me sonó a algo relacionado con un cementerio… Es una habitación peligrosa ya que se calienta demasiado y como tengas que salir por un balde de leña tienes un gripazo asegurado 🙂