Hoy por la mañana me acerqué al Monty Ambigú (cafetería y espacio de arte) con un doble propósito: el conocer a una chica que participará en un proyecto fotográfico que llevo adelante poco a poco, y el visitar la exposición del fotógrafo Carlos Durán López. A esta exposición le quedan pocos días ya que el próximo jueves colgará ahí sus fotos un amigo mío: José Luis Pérez.
Vengo haciendo en este blog una pequeña reseña de cada exposición fotográfica que se presenta en el Monty y que están coordinadas por la fotógrafa coruñesa María Porta.
Las fotos de Carlos Durán son de una fábrica exquisita. Me comentaron que el autor lleva poco tiempo en el mundo fotográfico y, lo que he visto, denota una capacidad de visión sobresaliente e innata. Los encuadres, los temas, la presentación y distribución del material son dignos de mencionar y todas y cada una de las fotografías atrapan la mirada.
Ahora bien, dentro ya de una percepción muy personal, la muestra -sin caer en el concepto del totum revolutum– parece más bien una antología o una retrospectiva del trabajo de un autor. No hay una línea clara en lo que se cuelga en las paredes del Monty. Hay paisaje conceptual, abstracto conceptual, detalles de cosas, y otros elementos. También he visto un recurso -que no me atrae en Fotografía- tal que el de las desaturaciones parciales (o selectivas): aquellas en las que se conserva el color de unos elementos y el resto de la foto se presenta en blanco y negro. Este recurso se utilizó abusivamente en los primeros años de la era digital y estuvo muy de «moda» en el pasado. En otro orden también se nota el uso común del denominado «desenfoque gaussiano» que provoca, en partes seleccionadas de una fotografía, la aparición de «elementos o paisajes» sedosos a la par de que puede generar la aparición de artefactos indeseados («halos», por ejemplo, en zonas de alto contraste o de selección).
Evidentemente, cada cual hace lo que quiere y como quiere. En un sentido estricto fotográfico lo que he visto está más cerca del grafismo que de la fotografía. ¿Es malo?. No, no lo es, pero tiende a ser otra cosa.
Con la percepción de las cosas que tiene Carlos Durán le auguro un porvenir brillante. Por el momento os aconsejo que visitéis su muestra para conocer su trabajo.


