El 16 de enero de 1809 se enfrentaron a las puertas de la ciudad de La Coruña los ejércitos de Napoleón al mando del Mariscal Soult y las tropas británicas al mando del general John Moore, quien falleció por las heridas recibidas en el combate. Al cabo de los años cabe preguntarse realmente quiénes eran los buenos y quiénes eran los malos: pero… por el momento, por aquí estamos…
Los ingleses, en franca retirada desde Castilla, haciendo auténticas tropelías en su huida y acosados constantemente por Soult, embarcaron en La Coruña durante la batalla. Un celoso militar inglés cerró con llaves una de las puertas de la ciudad herculina, se las metió en el petate y hoy se exhiben en el Castillo de Edimburgo, donde, para mi vergüenza, tuve ocasión de verlas hace años. Los hijos de la pérfida Albión, sensibilizados por su descuido, regalaron hace unos años una réplica de esas llaves a La Coruña. Todo un detalle que sensibiliza a cualquier mortal. Imagino que con el tiempo también le regalen a Grecia una copia en cartón piedra y escayola del friso del Partenón, que atesoran igualmente con gran celo en el Museo Británico.
El caso es que, si te gusta la fotografía de las recreaciones históricas, durante el mes de enero van a celebrarse diversos actos conmemorativos de la mano de diferentes organismos. Los dragones, las tropas nacionales, los guerrilleros, etc… batirán con humo de pólvora real su colorido atrezo y buen hacer. Durante los días 16, 17 y 18 tendrás la oportunidad de fotografiar los diferentes actos y recreaciones históricas sobre aquel evento.

