Este retrato es de un bisabuelo mío -al que nunca conocí ya que falleció por los años 30- que preside la entrada de mi estudio. Esta colgado no por lo que representa en el sentido familiar si no por la técnica de lo que se conoce como iluminación de las fotografías y que muchos parece que creen que la han inventado en nuestros días.
Antes que se inventase o se desarrollase popularmente la fotografía en color las fotos se iluminaban a mano aplicando colores sobre la emulsión del papel fotográfico. Realmente, si el fotógrafo-iluminador era bueno los resultados eran extremadamente estéticos y artísticos. Este retrato es el caso y siempre me atrajo la técnica y el buen oficio tanto del fotógrafo como la del iluminador (corrientemente eran la misma persona). El personaje posa con su uniforme de conserje del Círculo de las Artes de Lugo con dignidad, y esa dignidad se ve reforzada por el bigote «de época». La pose, estudiada, la luz… Lo considero un buen retrato del tipo de los que han caracterizado una época. En concreto la foto debe ser de aproximadamente los años 20 del pasado siglo.

