Ayer ha sido una tarde lluviosa en La Coruña pero no tanto como para que se impidiese un paseo tranquilo por el centro de la ciudad. La última parada le correspondió a la plaza de María Pita y a su mayestático ayuntamiento que también recibe el nombre de «palacio municipal». A lo largo de los años la plaza sufrió bastantes modificaciones: de tierra, de cemento y tierra, con y sin jardines, hasta que acabó en su configuración actual con suelo de granito y, bajo ella, un aparcamiento subterráneo.
Entre dos luces: las del cercano anochecer y las de las farolas, la fachada del ayuntamiento mira el enlosado de la plaza y los reflejos de las luces que se producen en las losas de piedra mojada.
Texto e imágenes © 2007-2022 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

