La Costa da Morte es falsa y ello lo atestiguan las cruces dedicadas a aquellos «percebeiros» arrastrados por las olas. Se esparcen aquí y allá por la costa de O Roncudo, cerca de Corme, célebre por sus percebes. Son testimonio de la dura vida -y muerte- de estas gentes. Quizá la gaviota sea el alma de uno de ellos que vuela libre, cuando quiere, por encima de las olas del océano.
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