Sobre chapuzas nacionales y autonómicas.

Una de mis aficiones dentro de la fotografía es el visitar monumentos o sitios históricos y, de paso que sensibilizo culturalmente la neurona, hacer unas fotos por esos lugares. Por la zona de Encío (norte de Burgos) llevo acudiendo unos 30 años y poco a poco he ido viendo como una bonita ermita, de origen románico, se ha ido deteriorando a lo largo del tiempo. Expolio, abandono, falta de competencia, etc… han hecho que el interior del monumento haya quedado en un más que lamentable estado de ruina.

Desde los frescos deteriorados irreversiblemente, altares y retablos desaparecidos por completo, elementos arquitectónicos mutilados, suelos levantados en busca de tumbas y huesos esparcidos por doquier… Realmente tremendo. Una triste imagen.

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La espadaña de la ermita de san Cosme y san Damián surge entre la niebla. Encío (Burgos)

Los pasos son siempre los mismos: abandono, ruina solemne y restauración. Se espera que el lugar esté prácticamente en los cimientos para restaurarlo.

El que se restaure un monumento, al fin y al cabo, es una excelente noticia. Ahora bien, hay que hacerlo con un poco de seso. Invariablemente cuando se emprende una acción de este tipo aparece el gran cartelón anunciado la restauración, nombre de la empresa, arquitecto, etc… bien adosado al asunto en cuestión. Es de una antiestética feroz ya que literalmente machaca la vista del monumento, imposibilita una fotografía decente del mismo, rompe con el entorno natural (el SEPRONA debía decir algo al respecto).  Con que pongan el rótulo a 200 metros de distancia, en la ruta de acceso, ya sobra. Además, en esta época de crisis, con un tamaño de cartel bastante más pequeñito sería suficiente…

Pues eso… la chapuza nacional.

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