Anticristo I
Archivo de la categoría: Metáforas visuales
Portugal. «Espejismos», la evolución.
Mi amigo, el fotógrafo José Luis Pérez Fernández, tiene una excelente colección de fotos -de la que ya he hablado en varias ocasiones en este blog- que se titula «Espejismos«. La realidad es una ilusión. Las fotos de José Luis me recuerdan las sombras en el fondo de la caverna de Platón, en donde lo chinesco es la realidad para el observador; eso mismo ocurre con sus fotos: son reflexivas, introspectivas, en las que los reflejos urbanos -las imágenes distorsionadas- son las protagonistas. Son visiones a través de un espejo, ilusiones ópticas en las que el autor nos conduce a las fronteras de la irrealidad.
A «Espejismos» le ha tocado renovarse. Donde antes eran 12 fotos a tamaño grande ahora son 25. Toda una colección en la que el mimo y un criterio sobresalientemente formado se cogen de la mano para ofrecernos una visión realmente singular del entorno.
Bombonera
Discurría el año 1974 y en aquella época disfrutaba de mi segunda cámara réflex: una excelente Konica Autoreflex T3 que había adquirido por unas 22.000 pesetas de época -con extremo sufrimiento y dolor para el bolsillo- en la antigua «droguería Villar» de La Coruña. La droguería tenía una sección de fotografía, que estaba en manos de un fotógrafo apellidado Cid, y esa extraña simbiosis de colonias y maquillajes con cámaras fotográficas venía de la mano de que el propietario, Villar, era un apasionado de la fotografía. Pasé muchos años con esa cámara y con un único objetivo: el Hexanon 50mm/1.4 que era una maravilla óptica; no había dinero para otro. Posteriormente adquirí en Newcastle, por unas 20 libras, un Prinzflex 135mm que le bailaban los tornillos internos. En aquella época ya hacía travesuras que condujeron al principal tipo de fotografía que hago hoy. En puro analógico con película Valca, y de esa época, os presento una vaquita encerrada en una bombonera.
Pajarita rosa en jaula de oro.
Otra de la ovejita.
Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Yo la llamo ella viene a mi vera
corriendo ligera con este cantar…
Muy posiblemente no se trata de «la ovejita lucera» que canta Joaquín Sabina y cuya letra parcial reproduzco arriba. Tampoco creo que sean los venerados restos de la famosa Dolly. De lo que estoy seguro es de que esa oveja triscó por el monte al sonido de su cencerro, lo que indicaba su jefatura del rebaño. En primera posición, tras el pastor y el perro, encabezaba el vértice del delta que dibujaban el resto de sus compañeras. Seguro que fue feliz…





