Siempre pienso que el etiquetar una obra como «sin título» en realidad es ponerle un título. En este caso prefiero que el observador obtenga por él mismo la clave y la asociación de conceptos de la foto aunque la podía haber titulado «Lugar equívoco», «Palmatoria» o cualquier otra cosa.
Lamentablemente el léxico, de año en año, se pierde progresivamente en la sociedad; el empobrecimiento del lenguaje es un hecho observado -en general- desde mi actividad profesional. Muchas palabras normales del idioma no son comprendidas por las nuevas generaciones y ello es un hándicap para la comprensión de las ideas o para la comunicación tanto verbal como visual (en el caso de mis fotos, me refiero).
Existe desde hace bastantes años una desafección cultural; no se practica la lectura y, con ello, se atrofian el aprendizaje y la imaginación o la capacidad de soñar y divagar con lo que se lee. Lo que no se comprende se rechaza instantáneamente; es una actitud humana pero profundamente equivocada ya que hay que forzar la imaginación para mantener vivo el pensamiento y, por ende, a nosotros mismos. ¿Somos acaso vegetales?. Un ejemplo: no mucha gente actualmente sabe que los relojes tienen una cebolleta y que se puede poner, por tanto, en contingencia la cebolleta de un reloj con una cebolleta vegetal.
En fin, mismitamente la vida. El que suscribe sigue con lo suyo.
¿Hay trucaje en la foto?. No, no lo hay. El elemento «flotante» sobre la palmatoria está así… «como flotante». No suelo hacer nunca lo que llaman «making-of» de las fotos pero, en su día, hice una instantánea del montaje. El alambre semirrígido pasó a través de una cartulina blanca por un orificio muy pequeño. La visión frontal del elemento «flotante» hace que queden ocultos a la vista tanto el alambre como el orificio. Siempre hay una solución sencilla para todo que puede -quizá- sorprender.







