Hace unos días viajé al norte de Portugal a una zona que no conocía, la Reserva Natural Transfronteriza de Gerês – Xurés. A partir de la localidad lusa de Lamas de Mouro (Melgaço) me adentré en un paraje realmente idílico en el que la Naturaleza se muestra en todo su vigor y esplendor. No solamente el paisaje sino la historia acumulada en esa zona montañosa nos cuenta como los antiguos pobladores de la Península Ibérica vivieron y enterraron a sus muertos: mámoas, menhires y otras manifestaciones de las culturas de la Edad del Bronce están ahí presentes como la huella más importante de toda la Península. También la colonización romana está presente a través de puentes que nos delatan el paso de varias calzadas a través de ese territorio.
Para mí, el término «paisaje» tiene más connotaciones que las habituales. Es un término que en Geología también se utiliza, pero escudriñando las huellas de aquellos factores que a lo largo de milenos fueron moldeando la superficie de un territorio. Así, me ha gustado mucho ver las huellas y manifestaciones de un glaciarismo que afectó a esta zona montañosa evidenciado a través de valles de origen glaciar, lastras en las rocas graníticas y bloques erráticos.
Una escapada bien sea a la zona española o portuguesa de esa zona creo que merece la pena y no defraudará a nadie.





