Uno de los parajes más impresionantes que he visitado es el parque natural del Monte de Santiago, en las Merindades burgalesas. Es un lugar en el que un circo de acantilados da nacimiento al río Nervión en una cascada en cola de caballo de más de 300 m de altura. Un enorme y bello hayedo flanquea los acantilados en los cuales anidan buitres y otras aves: alimoches, rapaces de muchas especies y otros tipos de aves.

El circo del nacimiento del río Nervión se abre paso hacia el valle de Orduña ya en territorio vasco.
Los buitres, que tienen una gran envergadura, se lanzan al vacío y comienzan a planear dando círculos y esperando que las corrientes térmicas del aire los eleven. No vuelan, planean. En esos círculos inmensos pasan cerca del borde de los acantilados y, por tanto, muy cera de los observadores. Es entonces el momento de captarlos con la cámara.

Un buitre posado en el borde de la cascada (seca en esta época de verano) que da nacimiento al río Nervión.
Con paciencia se puede llevar uno un buen archivo fotográfico del vuelo de estas aves al mismo tiempo que, tranquilamente, se disfruta bajo una sombra del magnífico paisaje de ese paraje natural. Es una visita que debe marcar un itinerario por el norte de Burgos.



