No lo dudó ni un instante. En cuanto se le propuso prologar el catálogo de la exposición «Racionalizando lo irreal» ipso facto se puso a la labor, con tal empeño, que aquella misma tarde de autos ya tenía hecho el prólogo. Algo habló por teléfono de la oveja Dolly y de la Torre de Hércules pero, quien conoce a Paco Pestana, sabe que va uno o dos pasos por delante en su pensamiento y conceptos. Nos pilló «fuera de juego».
Aquí se reproduce íntegro el texto del prólogo. Ni que decir tiene que tanto García de Marina como yo le estamos profundamente agradecidos. Se ha hecho acreedor de una foto en la que nuestros conceptos se apliquen a su persona en justo reconocimiento y admiración.
El espejo marinado
Dolly, la oveja clonada, no era consciente de su desmadre apocalíptico y, a pesar de su fama anecdótica, jamás se le ocurrió soñar con el Nobel de Literatura o con el Cervantes de Alcalá. Pero un encuentro a la vez fortuito y azaroso con un ornitorrinco, al lado de la torre de Hércules, fue lo suficiente para que se enamorara perdidamente. Y de tan inusual coyunda surgió, al lado del faro, una familia vegetal, más bien espurrea, de una planta aborigen bien llamada ella Pepinillo del Diablo, el cual derrama sus untuosas semillas al buen tuntún, ciscándolas a la vaiche boa y al plein air.
Román Montesinos y García de Marina no se conocen en vivo pero los dos tienen un afán perverso por retratar sus sueños lapidándolos sin contemplaciones. Y si los sencillos poemas engendran siempre locomotoras de vapor bufando a lomos de las libélulas de Montesquieu, ¿por qué no creer y ver a pies juntillas a los carneros alados rascándole el occipucio al cuñado de Pol Pot?.
¿Por qué no desmadrarse decentemente, pervirtiendo con saña la realidad de lo tangible, convirtiendo la gaseosa en jalea real o un armado armadillo en una familiar máquina de sulfatar?.
Joan Brossa y Chema Madoz paternizan sin quererlo ni saberlo este hermoso patatal. Pero ellos sólo les han regalado su patente de corso. Su labor de pertinente piratería les deja en sus Caribes y aquí, Señores, sólo ustedes son dueños de esa magia tangible y reversible.
Todo lo que ves tiene truco pero aún siendo familiar y aún por ello serás desposeído de tus certidumbres, saqueada la razón, y cuando des la vuelta a la tortilla, ni huevos ni patatas, sólo el leve rastro de la clara. ¡Hagan juego, Señores! Ellos están desnudos y así quieren jugar. Porque aquí los perros siempre están atados con ajos y longanizas y se están bebiendo toda la luna en la palangana. El torero, para no ser menos, le hace una faena magistral a un calamar dormido. Atentos en este baile, si no bailas es que no sabes bailar. Pero ten cuidado, estos dos te van a retratar aunque no quieras. También el tejado con alas o el mosquetón sin munición.
Ahora el Ojo está atrapado en un cepo.
Paco Pestana


Icomensurable Paco.
Y usted que lo diga don Carlos…