Nueva vida

Allí, en el valle, se paseó la parca, pero en lo alto de los montes se generó nueva vida. La vida lucha para establecer su ciclo.

Dentro de un repetidor abandonado de telefonía, en lo alto de los Montes Obarenes (Burgos), una pajarita y su pareja construyeron un nido en el interior de un cuadro eléctrico. Había visto el nido en los días anteriores y tenía los huevecillos blancos sin eclosionar. Este día ya habían nacido tres de los cinco futuros polluelos. Como no, os deseo mucha suerte majos.

Texto e imágenes © 2007-2017 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

¿Quieres una ampliadora?

Hoy me quedé estupefacto. Al visitar un rastro REMAR cercano a mi domicilio tenían a la venta (unos 200 euros) una súper ampliadora de placas. En mi vida había visto una tan grande como la de la foto. Tiene todos los movimientos basculantes del cabezal e incorpora un objetivo Schneider. Si no la he comprado es que mi esposa seguro que me ponía en un dilema: o tú o la ampliadora, los dos no cabéis en casa. Una pena.

Texto e imágenes © 2007-2017 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Trigo

Ya falta poco para que los campos de Castilla adquieran su color dorado. Hoy son verdes todavía y las últimas lluvias han sido beneficiosas para la próxima cosecha. El grano ha engordado y al menos, en gran parte de la Bureba, se espera una cosecha récord.

Texto e imágenes © 2007-2017 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

El telégrafo

Salpicando el paisaje y emplazadas sobre oteros o colinas se encuentran unas curiosas edificaciones con forma de torre. Se podrían confundir con restos de algún castillo o, quizá, con las ruinas de un antiguo molino de viento. Quien haya leido la apasionante novela de Alejandro Dumas titulada “El Conde de Montecristo” sabe de qué se trata: torres del antiguo telégrafo de señales. La posición de unos brazos articulados determinaba las letras de un mensaje codificado que se transmitía íntegro y de torre en torre a la vista a través de largas distancias. Servían tanto para transmitir órdenes al ejército como para transmitir otro tipo de informaciones: los movimientos de bolsa, por ejemplo.

 

En la novela de Dumas el telégrafo sale citado muchas veces, pero hay un genial párrafo descriptivo sobre él:

Torre del telégrafo en la línea Madrid-Irún situada en las proximidades de Miranda de Ebro (Burgos).

-En verdad, señora -dijo Montecristo-, no sé si me atreveré a deciros dónde voy.

-¡Bah! No temáis.

-Pues voy a visitar una cosa que me ha hecho pensar horas enteras.

-¿El qué? -Un telégrafo óptico. -¡Un telégrafo! -repitió entre curiosa y asombrada la señora de Villefort.

-Sí, sí, un telégrafo. Varias veces he visto en un camino sobre un montón de tierra, levantar- se esos brazos negros semejantes a las patas de un inmenso insecto, y nunca sin emoción, os lo juro, porque pensaba que aquellas señales extrañas hendiendo el aire con tanta precisión, y que llevaban a trescientas leguas la voluntad desconocida de un hombre sentado delante de una mesa, a otro hombre sentado en el extremo de la línea delante de otra mesa, se dibujaban sobre el gris de las nubes o el azul cielo, sólo por la fuerza del capricho de aquel omnipotente jefe; entonces creía en los genios, en las sílfides, en fin, en los poderes ocultos, y me reía. Ahora bien, nunca me habían dado ganas de ver de cerca a aquellos inmensos insectos de vientres blancos, y de patas negras y delgadas, porque temía encontrar debajo de sus alas de piedra al pequeño genio humano pedante, atestado de ciencia y de magia. Pero una mañana me enteré de que el motor de cada telégrafo era un pobre diablo de empleado con mil doscientos francos al año, ocupado todo el día en mirar, no al cielo, como un astrónomo, ni al agua, como un pescador, ni al paisaje, como un cerebro vacío, sino a su correspondiente insecto, blanco también de patas negras y delgadas, colocado a cuatro o cinco leguas de distancia. Entonces sentí mucha curiosidad por ver de cerca aquel insecto y asistir a la operación que usaba para comunicar las noticias al otro.

Texto e imágenes © 2007-2017 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

Fauna salvaje

Cuando se habla de fauna salvaje se piensa, al menos a mi me ocurre, en leones, panteras, lobos y algún que otro cocodrilo. Pues hay fauna salvaje más apacible que los citados anteriormente. La foto no fue buscada, fue totalmente accidental. Iba por una camino parcelario buscando un lugar para fotografiar una torre del telégrafo cercana al hospital de Miranda de Ebro cuando, de repente, cruzaron como exhalaciones dos corzos por delante del coche. Se introdujeron en un campo de cultivo y desde él se pasaron un buen rato “atuxándome”, tal como decimos por mi tierra. Más tarde, indiferentes, se dieron media vuelta y continuaron su camino al galope. Me animaron el día.

Texto e imágenes © 2007-2017 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.