Campo de Criptana, topónimo más que sugerente, tiene sus famosos molinos de viento. Era un atardecer y una noche de agosto, cálida pero no agobiante. En la parte más alta de Campo de Criptana es donde, lógicamente, se ubican; una larga cuesta entre las casas del pueblo conduce a ellos. Ahí, en soledad, pasé varias horas fotografiando los molinos, sus detalles y sus diferentes luces. Fueron momentos de satisfacción y reposo. Inolvidable.
Cuenca. Sus dos ciudades.
Cuenca tiene dos ciudades: la propia y la encantada. El contemplar por la noche las denominadas «casas colgantes» es un espectáculo, lo mismo que perderse (si es posible) por los entresijos de su «ciudad encantada.
Hola, buenas tardes.
Otra de la ovejita.
Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Tengo yo una ovejita Lucera
que de campanillas le he puesto un collar.
Yo la llamo ella viene a mi vera
corriendo ligera con este cantar…
Muy posiblemente no se trata de «la ovejita lucera» que canta Joaquín Sabina y cuya letra parcial reproduzco arriba. Tampoco creo que sean los venerados restos de la famosa Dolly. De lo que estoy seguro es de que esa oveja triscó por el monte al sonido de su cencerro, lo que indicaba su jefatura del rebaño. En primera posición, tras el pastor y el perro, encabezaba el vértice del delta que dibujaban el resto de sus compañeras. Seguro que fue feliz…
«Ovejita»
Tengo, tengo, tengo.
Tú no tienes nada.
Tenía tres ovejas en una cabaña.
Una me da leche,
otra me da lana,
y otra me mantenía
toda la semana.





