Así debió haber sido llamada aquella que se denominó «La Invencible» y que unos vientos y unas olas estrellaron contra las costas de la pérfida Albión.
Siempre se le tiene especial cariño a alguna cosa y, sobre todo, si representa una primera vez. Esta foto de los barquitos, simulados por unas cáscaras de nuez, unos palillos y unos trocitos de papel, fue la primera que hice -con votos de seguir haciéndolo- de lo que denomino «metáforas visuales». La titulé «La escuadra inservible» en dedicatoria a aquella que ciertamente lo fue. Corría el año 2007.





