Hay una magnífica página en Facebook dedicada a fotografías antiguas de León que se llama «Imágenes para el recuerdo de León«. En ella me he pasado un largo rato, muy agradable, revisando muchas de las fotos que han publicado ahí. Como comenté hace unos pocos días, en una entrada de este blog, León representa para mi una etapa de mi vida de intensas vivencias y recuerdos ya que trabajé en la ciudad un largo período de 10 años: de 1981 a 1991.
En esa página se han hecho eco de mi próxima exposición en el Museo de León. Muchas gracias al moderador/es de la misma.
Uno de los eventos expositivos que tendré este año comenzará en 15 días. Se trata de una exposición en el emblemático Museo de León que tendrá el título de «Cada moneda tiene dos caras«, que alude al doble significado que pueden tener las cosas. Se inaugurará en una de las dos imponentes salas que tiene el museo en su planta baja para lo que, para la ocasión, ha tenido que «ponerme las pilas» y seleccionar 44 fotografías que son las que conforman la colección fotográfica.
El edifico Pallarés. Imagen cedida por Fernando Gago Ballesteros.
El Museo de León tiene dos sedes en la capital leonesa: el denominado «Edificio Pallarés» y el histórico edificio de San Marcos. La exposición tendrá lugar en el primero de ellos y se localiza en el centro neurálgico de León: la plaza de Santo Domingo. El edificio Pallarés tuvo, en el pasado, la función de unos grandes almacenes. Construido en 1922 por el arquitecto Manuel de Cárdenas, fue el único edificio que, durante cerca de sesenta años, mantuvo, su actividad comercial ininterrumpidamente. Desde 2007, tras ser adquirido por la Junta de Castilla y León, funciona como la sede principal de Museo de León.
Una de las dos salas de exposiciones, similares en tamaño, del Museo de León.
«La Terraza«es un edificio singular en La Coruña y que forma parte de su patrimonio. Empezado a construir en 1920 formaba un conjunto con otros dos: El Kiosco Alfonso y el primitivo Hotel Atlántico (gemelo a La Terraza). Sustituyó una antigua edificación de madera que se trasladó a Sada y que tiene el mismo nombre y estructura. El Hotel Atlántico fue fruto de la especulación de finales de los años 60 en que se derribó y se construyó el actual edificio del hotel. Como La Terraza era precioso. En sus bajos estaba un cuchitril de un fotógrafo «Foto Paco» que hacía retratos con su gran cámara de placas. Luego se trasladó a un lateral de La Terraza y, al cabo de los años, a un kiosco delante de la Policía (por aquello de las fotos para el pasaporte y el DNI). Años aquellos…
Las llamo margaritas aunque realmente desconozco si se trata de una de ellas. La botánica no es mi fuerte y las flores, en particular, no me seducen nada fotográficamente. Si algún día se me diese por las flores las fotografiaría mustias ya que tienen más enjundio. Pero ahí estaban tal que faros entre el verde y el pardo de la vegetación del cabo Seixo Branco. Era como si dijesen mírame. Ante tal llamada no quedó más que un tendido prono y hacer la foto.
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