Si hay una huella siempre representa un tiempo pasado. Las huellas son marcadores, indicios y pruebas de una actividad orgánica que se produjo en un tiempo indeterminado (o determinado si hay elementos cronológicos asociados). No, no es difícil entender lo que estoy escribiendo.
Siempre que voy de paseo por una playa suelo llevar una cámara fotográfica. Me entretiene -por profesión- ir viendo las marcas que dejan el agua o los organismos en la arena.
Ayer sábado por la mañana se celebró la II Regata de la Prensa organizada por el Real Club Náutico de La Coruña y la Asociación de Prensa de La Coruña. Participaron 16 avezados/as periodistas que -sin dudarlo mucho- se subieron a bordo de tres veleros de la clase J-80, para participar y competir en la regata que discurrió por las procelosas aguas del Océano Atlántico.
Alberto Bolívar del RCN explica los fundamentos de la regata.
Ayer sábado por la tarde quedó inaugurado un albergue en el barrio de La Chanca, en Lugo. Se llama «Casa da Chanca» y tiene una particularidad: a parte de peregrinos aloja una soberbia colección de obras del maestro fotógrafo Carlos Valcárcel.
Mari Luz, dueña del albergue, posa con Carlos Valcárcel delante de una de sus obras expuestas.
No es difícil imaginarse un futuro en el que las cámaras réflex tradicionales cedan el paso a los sistemas EVIL o CSC (sin espejo o sistemas compactos). Esto, sin duda, se producirá también no solo a nivel de usuario, si no también en el mundo profesional. Son sistemas que han avanzado mucho y que están en evolución constante, ofreciendo prestaciones extraordinariamente avanzadas que superan, hoy por hoy, a las de muchas réflex.
Hay, desde hace tiempo, indicios de que los derroteros de las cámaras fotográficas van a ir por el camino anterior. Grandes marcas como Panasonic u Olympus han apostado por este sistema EVIL. Otros fabricantes se han subido al carro: Sony o Fuji, por ejemplo, mientras que otras empezaron a coquetear con este sistema: Canon o Nikon. Por su parte, Hasselblad tiene una EVIL de medio formato: la X1D.
El caso es que todos salimos favorecidos con esta revolución de las herramientas fotográficas. Cosas impensables hace dos años son hoy realidad.
Ha llegado un punto en el que, sin ambages y sin cruzar los dedos, Olympus ha anunciado en la Photokina de 2016 una nueva cámara que apellida como «profesional». Lo hizo en el pasado reciente -más bien tímidamente- con la E-M1 y se acaba de tirar definitivamente a la piscina con la E-M1 Mark II.
La E-M1 MKII es una cámara de prestaciones muy avanzadas. Sellada, ráfagas de hasta 60 fotos por segundo, nuevo sensor de 20,4 mpx, nuevo procesador TruePic VIII, nuevas prestaciones en los sistemas de enfoque, rango dinámico de 4,2 pasos (que supera a la Canon 7D MKII o a la Fujifilm X-11 que tienen 3,5 pasos), obturador con vida estimada de 200.000 disparos, y muchas características ya avanzadas en la Olympus Pen F, hacen de este buque insignia de Olympus una cámara realmente con propiedades profesionales que, sin duda, será objeto de deseo de muchos aficionados y profesionales del mundo de la fotografía.
Es buena cosa el que haya saltos tecnológicos como este que ha dado Olympus ya que «pondrá las pilas» a otros fabricantes y todos saldremos ganando.
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