A principios de los años 70 no había muchas opciones a la hora de adquirir una cámara réflex por el precio que llegaban a alcanzar. Nikon, con su modelo F, era la máxima aspiración de muchos pero inalcanzable por su coste. Comenzaban a comercializarse modelos con medición TTL que venían ya de mediados de los años 60: Olympus, Konica, Chinon, Fuji, Pentax, Petri, Contax, Canon, Yashica… y otras marcas emblemáticas.
Entre las más baratas, las cuales se conseguían de contrabando, proliferaban dos fabricadas tras «el telón de acero»: Zenit y Praktica. Eran las únicas asequibles para los depauperados bolsillos de un estudiante. De ellas, la primera, era la más barata y de hecho fue mi primera réflex adquirida de contrabando en el Musel, el puerto franco de Gijón.





