Juan Fuentes, pintor, era una persona que fácilmente se hacía querer. Campechano, extrovertido, nervioso, ensimismado… era un personaje muy humano con el que se sintonizaba fácil e inmediatamente.
Pintar pintaba y mucho. Necesitaba cualquier soporte para expresar sus ideas y claro, en una época realmente difícil para él en la que un sueldo de funcionario de Correos y Telégrafos tenía que alimentar una familia numerosa (cuatro hijos del primer matrimonio y tres que habrían de venir con su segunda esposa). Eran muchas bocas y poco el dinero a ingresar.





