Estos días atrás, en un gélido amanecer burgalés, me cogí el equipo fotográfico y me dirigí a lo alto de los Montes Obarenes, lugar desde donde se contempla un paisaje siempre espectacular. La pista, de unos 8 Km, que conduce a lo alto era todo puro hielo de la intensa escarcha depositada por la noche. Con cuidado y siempre pisando con las ruedas por las zonas de grava, llegué a lo más alto donde hacía una temperatura de -7º C. Mereció la pena ya que había «mar de nubes» en el amplio valle de Miranda de Ebro; la niebla cubría todo el fondo en bastantes kilómetros alrededor. Centrar la vista siempre me lleva un rato, y una vez más o menos calibrada noté dos motas en el cielo… Con la vista empañada por el frío froté los ojos y ahí seguían exactamente en el mismo sitio. ¿Qué es eso?… ¿Avutardas?. No, eran dos globos que se alzaban estáticos sobre el valle de Miranda. La verdad es que me dieron envidia ya que el paisaje que podrían estar contemplado desde ellos tenía que ser magnificente. Habrá que ir pensando en un alquiler de globo, para una «subidita», en otro viaje que haga a la zona…
Un globo, dos globos…
Texto e imágenes © 2007-2022 Román Montesinos, salvo indicación expresa. Todos los derechos reservados. All rights reserved.

