Juan Fuentes Casal. Apuntes y un nuevo cuadro.

Juan Fuentes, pintor, era una persona que fácilmente se hacía querer. Campechano, extrovertido, nervioso, ensimismado… era un personaje muy humano con el que se sintonizaba fácil e inmediatamente.

Pintar pintaba y mucho. Necesitaba cualquier soporte para expresar sus ideas y claro, en una época realmente difícil para él en la que un sueldo de funcionario de Correos y Telégrafos tenía que alimentar una familia numerosa (cuatro hijos del primer matrimonio y tres que habrían de venir con su segunda esposa). Eran muchas bocas y poco el dinero a ingresar.

mariCarmenMari Carmen, la segunda esposa de Juan Fuentes. Una abnegada y bella mujer que vive hoy en día.

Cualquier resto de tela o de cualquier material le valían como lienzo para sus pinturas. Debido a ello el tiempo se cebó en alguna de sus obras tal y como me ocurrió hace algunos años en que por humedad en una pared de mi vivienda, en unas inusualmente húmedas vacaciones de Navidad en León, me encontré a la vuelta a casa un cuadro con literalmente toda la pintura descascarillada y saltada. Una pena ya que cuando se pierde la obra de un artista se pierde un fragmento de su alma. Ese cuadro estaba pintado sobre cartón piedra que no agarró bien el óleo y representaba un paisaje parisino de los Campos Elíseos.

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Juan Fuentes, Mari Carmen y dos de sus hijas: Maricar y Emma (izquierda y derecha, respectivamente). Foto en la zona del Ventorrillo (La Coruña).

De quien guardo también excelentes recuerdos es de Mari Carmen, su segunda esposa, que fué una auténtica belleza. Vive hoy en día y recuerdo que vivió abnegadamente con Juan Fuentes y con sus hijos. Como anécdota me contaba Pitusa (una hija de Fuentes) que Juan Fuentes tenía una exposición en Gijón a la que, por enfermedad, no pudo acudir a la inauguración. En su lugar y para atender la exposición se desplazó Mari Carmen. En una semana había vendido toda la obra.

Como es bastante habitual en muchos genios Juan Fuentes era compulsivo y extremadamente maniático. Sus manos no paraban quietas. Devoraba aspirinas, no por nada si no por manía. Cada vez que nos encontrábamos me pedía un cigarrillo y le rompía el filtro en forma de pétalos «para no llevármelo a la boca»… Los mortales usaban una bolsa de agua caliente en la cama para ponela a los pies… Juan Fuentes no, se la ponía en la cabeza.

Esta Navidad he recibido un regalo inapreciable. Un nuevo cuadro de Juan Fuentes ha engrosado mi pequeña pinacoteca de este autor. Mi hermana lo tenía en su domicilio y me lo regaló. Con gran seguridad la modelo de la obra ha sido su esposa Mari Carmen ya que era harto frecuente que tanto ella como sus hijas posasen para él. Luego Juan Fuentes idealizaba segun su particular visión.

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París 1968. Dos fotos y un cuadro de Juan Fuentes Casal. Pintor.

 

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