Malpica, en «A Costa da Morte» del litoral gallego es indisociable con mar. Vive del mar y cara al mar. Tiene un bonito puerto pesquero en el que recalan barcos tanto de bajura como, los menos, de altura. Un espectáculo digno de contemplar es la arribada de un pesquero a puerto con la cohorte de gaviotas que le acompañan en busca de los desperdicios que los marineros van arrojando al mar según se aproxima.
Zona de mar muy brava, excesivamente brava, ha dejado en el tiempo muchas viudas iguales a quellas que en su día retrató Carlos Valcárcel en el cercano puerto de Muros… o los marineros que con sus cestos de mimbre bajan por la rampa del puerto de Malpica para partir con la marea.
Pero lo anterior son disgresiones fruto del cariño que le tengo a Malpica al haber vivido -en mis épocas de infancia y adolescencia- en su entorno, pero no son los temas que realmente quiero enseñar. Una vez que un pesquero ha arribado con su carga trasladan ésta a la lonja para ser subastada. En ella van desfilando cajas y más cajas de pescado que una a una y lote a lote se subastan…
Tras la subasta de los lotes las mujeres de los pescadores sacan parte de la mercancía a la puerta de la lonja. Ahí se vende al público el pescado recién llegado a puerto, fresco y «casi vivo». Es un ambiente en el que uno se puede sumergir, regatear un poquito y obtener a un precio competitivo los productos del mar: pulpo, jurelos, sardinas y otras especies. Si tienes oportunidad visita Malpica y sus parajes aledaños. Es muy bonito.




Interersantes comentarios
Gracias Carlos. Cuando tú andabas sacando fotos por ahí yo estaba de pantalón corto seguramente jugando a la peonza… 🙂 Un abrazo!!!