En la entrada anterior comentaba que he adquirido un nuevo elemento NAS para salvaguardar mis fotos y otra información. No es que un solo NAS sea garantía de que nuestras fotos estén 100% seguras y a prueba de fallos; por eso, tengo tres sistemas NAS que almacenan toda mi información crítica en forma redundante.
También hablaba en la otra entrada de que mi nuevo NAS es de cuatro discos y que lo tengo puesto en modo RAID 5. El RAID 5 permite que se averíe un disco y regenerar la información cuando se sustituya posteriormente.
Hace unos minutos me llegó un nuevo disco, específico para NAS, que ha sustituido uno que tenía temporalmente instalado en mi NAS. Es como si el viejo disco se hubiese averiado y lo reemplazase por uno nuevo. El NAS ha reconocido el nuevo disco, lo ha formateado y, automáticamente, se encuentra en estos momentos reconstruyendo la información que existía en el viejo disco reemplazado. No es un milagro ni mucho menos; es simplemente un «hardware» y un «software» optimizados para realizar esa función y que nos puede asegurar que, si falla un disco, la información no se pierde. Son sistemas que optimizan una alta capacidad de almacenamiento con resistencia a fallos en disco.

