Hay momentos mágicos en que la luz parece quedar atrapada en la niebla. No suceden frecuentemente y es el azar el que te los pone delante. Bueno, no tanto, si no se sale a buscarlos desde luego que no se encuentran.
Se trata de una extremadamente fría mañana de finales de diciembre en los Montes Obarenes, en el norte de la provincia de Burgos.
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Menudas luces; si no se sabe atraparlas, de nada sirve disparar.
Gracias Carlos. Un muy fuerte abrazo con el deseo de un año muy feliz!