Vivitar 100mm/3,5 Macro AF
Hay veces que la vida nos sorprende con alguna cosa. En fotografía el que un objetivo sea bueno solo tiene un significado: si lo quieres tienes que rascarte el bolsillo. Pues no, de la mano de Cosina, un histórico fabricante japonés de cámaras y objetivos, viene el 100mm/3,5 Macro AF que se ha comercializado bajo un sin fin de diferentes marcas: Vivitar, Soligor, Pentax, Phoenix, Tamron, Voigtländer... Es el mismo por lo que tanto viene al caso un nombre u otro.
El objetivo en cuestión no es que sea una gollería en cuanto a construcción: es plástico puro pero no muy diferente a los de marcas de primera línea en antiguas producciones; actualmente se tira casi exclusivamente del policarbonato. El autofoco es crispante, entre asmático y silicótico, pero en macro es una asunto perfectamente obviable. Es más, mete un ruido enfocando que parece el catarro de un dromedario, pero al final la cámara es capaz de pillarle el punto y termina enfocando. No es compacto en sentido estricto pero es ligero y relativamente cómodo de manejar,
De origen, así tal cual, es macro de relación 1:2 pero viene con una lente que enroscada en el frente nos permite alcanzar la relación 1:1 (en la imagen de arriba). No soy muy partidario de poner "cosas" delante de un objetivo -por no serlo no uso ni filtros UV- y el colocarle un artefacto frontal me planteaba serias dudas al respecto. Estas dudas, como veremos más adelante, no tenían mucho fundamento.
Realmente ya conocía este objetivo de hace años, en épocas analógicas y bajo marca Tamron; lo empleaba para fotografiar muestras de fósiles en mi trabajo. Es decir, no me pillaba de sorpresa por lo que al ver uno en la vitrina de una tienda de segunda mano y a buen precio hizo que se pegara suavemente a mi mano. Es excepcionalmente bueno en el centro de la imagen pero en los bordes, al menos en FF, se queda en un "bueno". La vista, salvo que se oriente a otro punto en composiciones específicas, va al centro por lo que siempre me fijo más (y valoro más) la calidad de imagen en esa zona o punto. Los bordes están bien pero -normalmente- van por añadidura... una filosofía, evidentemente.
Características de la "pieza":
Longitud: 68,5 mm
Peso: 307g
Diámetro del filtro: 49 mm
Apertura máxima: f/3.5
Apertura mínima: f/22
Grupos/elementos: 4/5
Ángulo de visión: 24°
Relación de aumento: 1:2 (1:1 con el adaptador)
Distancia mínima de enfoque: 42.6 cm
Manos a la masa. A ver en qué para ésto:
Esta primera foto está sacada a F:3,5, la máxima apertura del objetivo.
Segunda foto sacada a F:16, la mínima apertura llega a F:22. Por cierto, para que funcione con medición en Nikon hay que poner el diafragma en F:22 y modificar el valor de apertura desde el cuerpo de la cámara. No tiene bloqueo del aro de diafragma. Si sale el error "EE" ya sabes a qué se debe.
Un recorte a F:3,5. El punto de enfoque está centrado en el tránsito del azul al negro en el iris.
Recorte a F:16. Hay variaciones en el tono con respecto a la foto anterior (el RAW está sin tocar y únicamente se ajustaron un poco los niveles en todas las fotos). Se observa que al cerrar el diafragma aparecen enfocadas las áreas periféricas pero la nitidez del centro permanece constante.
La foto anterior con una máscara de enfoque del 100%
CONCLUSIONES:
Impresionante (mirar la nitidez en el área central a máxima apertura: 3,5). Que un objetivo de este tipo se consiga nuevo por unos 200 euros y de segunda mano por 100 euros o menos es de medalla. El ruido del enfoque es lo de menos, lo que importa realmente en macro (y en muchas otras cosas) es la calidad de imagen. Es un objetivo para fotografía lenta, eso sí, no es para disparo rápido (ahí te vi, ahí te pillé). Para retrato pausado, para bodegones y para Naturaleza estática es soberbio. No tiene nanocristales como el 105 VR de Nikon pero es un 100mm que nos permitirá obtener magníficas fotos, dignas de objetivos de "catagoría superior".
..