Hay cámaras que no tienen la posibilidad de tapar el ocular o la pieza
destinada a ello se ha perdido misteriosamente y andamos tapando con
la mano para que no entre luz y se falsee la medición. Para ello he ideado
este artilugio que me dá sonrojo publicar por lo elemental que es pero,
quizá, la idea le valga a alguien.
Material: una bayeta limpia gafas y una zapata de flash pegada a aquella.
Coste: cero euros.
La bayeta sigue sirviendo para limpiar, lo que también supone un ahorro ;)